Cómo Nicoll recuperó su entusiasmo gracias al deporte

Durante mucho tiempo, Nicoll prefería quedarse quieta a un lado. Cuando llegaron nuevos materiales deportivos a la escuela, eso fue cambiando poco a poco. Al principio miraba con cautela, pero muy pronto ya participaba con todas sus ganas.
A un lado
En la clase de educación física, Nicoll solía quedarse un poco apartada. Había muy pocas pelotas y los niños mayores siempre iban primero. “Prefería mirar”, cuenta. Su profesora notó que estaba cada vez más callada y que disfrutaba menos de la escuela.
Nuevas pelotas, nuevas oportunidades
A través del Programa educativo de la Fundación MOTAS for Kids, la escuela recibió nuevos materiales deportivos: pelotas, aros y sogas para saltar. De pronto había suficiente para todos. La profesora inventó juegos en los que a cada niño le tocaba su turno, también a Nicoll.
Al principio no me atrevía. Ahora siempre quiero ser la primera en agarrar la pelota. ¡Lo que más me gusta es saltar soga!
Más que deporte
Su profesora nota que Nicoll no solo ha cambiado en el patio. En clase levanta la mano más seguido y juega más con otros niños. El deporte le dio confianza en sí misma, y esa confianza la acompaña a todas partes.


